Una Sanglas en La Bañeza: el tesón de Fernando y las manos de Jesús

Una Sanglas en La Bañeza: el tesón de Fernando y las manos de Jesús

Hay motos que desde que se diseñaron se pensaron específicamente para una tarea y en el caso de nuestras Sanglas, era trabajar, muy diferente a marcas como Bultaco, que se aplicaba el  lema  de gana el domingo, vende el lunes.

Todos sabemos que las Sanglas  se hicieron para hacer kilómetros al trote, pero dos señores de Zaragoza han decidido que las sanglas valen par algo más, para ellos, la sanglas es una máquina de competición.

 

Detrás de ella hay dos nombres que merecen ser reconocidos: Fernando Carrera, por su esfuerzo, su constancia y su tesón para llevar una Sanglas a competir, y Jesús Arteaga, por sus manos y por el trabaj

o de preparación que hace posible que esa moto pueda enfrentarse a una parrilla de clásicas.

Y cuando hablamos de carreras, hay un lugar que convierte todo esto en algo todavía más especial: La Bañ

eza.

Una Sanglas en una parrilla de carreras

El Gran Premio de La Bañeza es mucho más que una reunión de motos antiguas.

Durante unos días, las calles se convierten en circuito y las motocicletas clásicas vuelven a hacer aquello para lo que fueron c

onstruidas: correr.

En medio de las Ducati, No

rton, BSA y otras máquinas que forman parte de la historia de la competición, aparece una moto que inevitablemente llama l

a atención.

Una Sanglas.

No una Sanglas de paseo. No una Sanglas expuesta detrás de una cuerda. Una Sanglas preparada para salir a pista y competir.

Y eso tiene un mérito enorme.

Fernando: esfuerzo, ilusión y tesón

Porque para que una moto llegue a La Bañeza hay mucho más que un simple fin de semana de carreras.

Está el trabajo previo, los preparativos, los desplazamientos, las horas dedicadas a 

la moto y, sobre todo, la decisión de seguir adelante año tras año.

Ahí está Fernando.

Su mérito no está solamente en ponerse el casco y colocarse detrás de la parrilla. Está en haber mantenido viva la ilusión de llevar una Sanglas a competir, en no rendirse ante las dificultades y en defender, carrera tras carrera, una elección que para muchos podría parecer poco habitual.

Porque cualquiera puede admirar una Sanglas.

Pero hace falta mucho más para ponerla en un circuito y darle gas.

Fernando lo hace.

Y lo hace con una constancia que merece todo nuestro reconocimiento.

Y detrás, las manos de Jesús

Pero una moto de carreras no se construye solamente con ilusión.

Hace falta conocimiento, experiencia y muchas horas de taller.

Y ahí aparece Jesús Arteaga.

Las manos de Jesús son las que con

vierten el proyecto en una realidad. Las que conocen la moto, las que trabajan sobre ella y las que consiguen que una Sanglas pueda enfrentarse a las exigencias de una carrera de clásicas.

Ese trabajo muchas veces no se ve.

El público ve la moto cuando sale a pista. Escucha el motor, ve pasar el dorsal y disfruta de la carrera.

Pero detrás hay horas de preparación, ajustes y dedicación.

Por eso, cuando vemos a esta Sanglas competir, también vemos el trabajo de Jesús.

El tesón de Fernando y las manos de Jesús.

Dos piezas imprescindibles de una misma historia.

Cuartos en la Bañeza

Y este año, el esfuerzo tuvo además una recompensa que merece ser destacada.

El equipo de Fernando acudió a La Bañeza con dos Sanglas, y una de ellas consiguió algo que para todos los que amamos esta marca resulta especialmente emocionante:

terminó cuarta.

Desde el Club Sanglas Madrid

Desde el Club Sanglas Madrid queremos dedicar este pequeño homenaje a todos los que mantienen viva esta pasión.

Y especialmente a Fernando Carrera, por su perseverancia, por su esfuerzo y por no dejar de creer que una Sanglas puede seguir dando guerra en un circuito.

Y a Jesús Arteaga, por su trabajo, por s

us conocimientos y por esas manos que consiguen transformar todo ese empeño en una máquina preparada para competir.

Porque una moto puede tener muchos años.

Pero mientras haya alguien dispuesto a cuidarla, prepararla y llevarla hasta una parrilla de salida, no será una moto vieja.

Será una moto con historia.

Una historia que todavía se está escribiendo.

Y cuando esa historia se escribe sobre el asfalto de La Bañeza, con una Sanglas rugiendo entre las clásicas, todos los que sentimos esta marca sabemos que hay motivos para estar orgullosos.